Equinoccio primaveral: parte 1

En el hemisferio sur comenzamos el Equinoccio de primavera, la etapa más fecunda de nuestra madre naturaleza. Pero para llegar a ella tuvo que pasar por un helado invierno y previo despojo total (hablamos de esto en el post Celebrar el otoño). En este Universo boho-celta que es Todas mis lunas les comparto un poco de las creencias celtas y su manera de celebrarlo. La festividad se conocía como el «Ostara» por la diosa de la fertilidad teutónica Eostre.

Cuando la diosa doncella Perséfone es raptada por el dios del submundo Hades, Démeter, su madre, comienza una profunda tristeza (el invierno sobre la tierra). Seis meses después retorna Perséfone, pero por haber comido en el submundo seis granos de granadas, estará destinada a volver al submundo cada 6 meses.

A ese despertar de Démeter, a esa alegría regocijante de ver a su hija se la conoce como la diosa Eostre y es el renacer, el florecer, la renovación y el equilibrio natural y fértil.

Cómo llevamos todo este renacer-florecer a nuestras vidas? Les comparto un ritual para hacer en estos días.

Ritual de equinoccio de primavera: Florecer

Aquí el ritual prometido para intencionar el florecer en tu vida. También podés hacer una ofrenda a la madre naturaleza al aire libre o a vos misma.

Elementos

  1. ¿Qué vas a intencionar? Lo más importante de todo ritual es la intención, es la flecha que dirige tu energía, enfocate en las areas de tu vida que te piden florecer. Anotalo en dos hojas iguales.
  2. Elegí una planta o plantín, el que quieras. En este paso me gustan las plantas que luego puedo usar en esencias o alimentos (albahaca, menta, algo de huerta, etc).
  3. Los aromas: en el momento del ritual son imprescindibles los aromas. Pueden ser cáscaras de naranja, rosas o jazmín.
  4. La vela: es para intencionar la luz que va abrir tu nueva etapa. Puede ser dorada o naranja.
  5. Los cristales: amatista, jaspe rojo, granate, ámbar, ágata naranja.

Ritual

  1. Prepará el espacio, que nadie te interrumpa. Podés colocar música para ambientar.
  2. Encendé los aromas o sahumos.
  3. Anotá las intenciones en las dos hojas de manera igual. A una la guardás en tu altar o un lugar que veas a diario, la otra irá enterrada.
  4. Encendé la vela y tomá el cristal que elegiste, visualizá mientras vez la llama que tus intenciones están realizadas.
  5. Cuando termines, plantá tu planta y colocá una de las hojas de las intenciones.
  6. Agradecé y sentí el florecer.

Podés dejar que la vela se consuma toda o podés colocarla en tu altar y encenderla cada vez que necesites reconectar con tus intenciones.

Florecer en nosotros viene de un proceso igual que el de nuestra madre naturaleza.

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