Merecimiento: parte 1

Un nuevo mes, un nuevo comienzo. Junio trae una nueva festividad wiccana invernal de adentrarse, escucharse y celebrarse.

Estos días, en charlas con amigas y en mis autocharlas (si, me encanta hablar sola, conmigo misma, por ahora en silencio jajaja!) varias veces salió la palabra «merecimiento». Lo que creemos merecer, lo que nos merecemos. De allí deviene otro tema: lo que atraemos, lo que vibramos y la lista sigue.

Merecer según el diccionario es «hacerse digno de lo que corresponde, sea recompensa o castigo» y me quedé pensando… cuántas veces nos damos el castigo y no el premio? Tendrá que ver con una herida primal de llevarnos como hijos obedientes a ese castigo para ser merecedores de amor? Qué choto…

Cuando lo hacemos consciente todo toma otro giro, sabemos y sentimos: esto lo merezco! Soy muy de decirme «bueno, trabajé mucho en esto, me merezco este momento!» El regocijo del autopremio.

Y claro, en este camino una encuentra algunos espejos que parecen que son las famosas preguntas capciosas del examen, para ver si aprendiste a amarte de verdad. Ahí es cuando más tenés que escuchar a tu diosa interna. Esa voz que te dice: «Mmm… no es por ahí». No todos los caminos son empedregados y con espinas sino que todo vibra en función a cuánto mereces! Ahora cobra otro sentido, no?

Hay una frase que me encanta: si yo cambio, todo cambia. Hacernos cargo de lo que generamos en nosotros, en nuestras vidas y en los otros. Todo lo demás se evapora.
Así que volviendo a nuestro merecimiento: qué te vas a dar? Qué crees merecer?

Me gusta escucharte así que, aquí estoy.
Te abrazo fuerte!!

No creas que todo es reflexión y queda allí, estoy preparando unos kits para tus momentos pausa de merecimiento. Amarse de verdad es un viaje sanador y de automerecimiento! Vinimos a ser felices!

Besos Noe

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